No soy Ana Grimberg y no me importa

A veces la jornada me queda
un poco chica y le añado parches
o la tiño con balizas
para que merezca recordarse.

A veces me muero.
Estuve muerta -de hecho- y me viví
porque me quise vivir
para vivir más que la vida chica
y ofrecerle asilo
-aquí, junto a ti-
en estos tiznados versos.

Me viví para respirarme
en la apnea.
A pesar de que nada sé
de aves sagradas,
me viví
para que merezca recordarme.

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Poemas

Mis hijos

Tengo un hijo que nunca nació.
No veo jamás sus ojos,
pero llora lombrices que se enredan
en mi lengua y juegan entredientes.

También tengo amigos poetas
a los que sólo entiendo yo.
Cuando me lamento por mi hijo
ellos me abrazan con sus versos,
–sin palabras– comparten llagas
nacidas en el velo del paladar
y tapan los agujeros de mi calavera.

Mis amigos nacieron de su madre,
pero su poesía –igual que mi hijo–
no nació para torpes.
Mis amigos poetas

        son hijos míos.

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Poemas

Blanco roto

Aquí mismo, tan cerca como allí
En el próximo infinito sin fin.
Se descalza la noche en abismo
donde duermen las antiguas estrellas
Y tú vives tu pequeño asido
Te sientes solo y unido aquí
Eres grande y muy pequeño en ti
Suave como la roca punzante
No sabes lo que sabes en tu fondo
Y yo te olvido en tu recuerdo

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Poemas
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