El poema no busca una verdad, busca el hecho

La verdad poética es “lo que el poema nos hace entender” sobre la vida, las cosas reales para el autor o incluso para nosotros mismos, sabiendo que el poema siempre es verdad, aunque sea la mentira del poeta.
El hecho poético es muy diferente: es lo que nos recorre de pies a cabeza cuando leemos o escribimos y, de repente, sentimos el acontecimiento y la vivencia estética para poder decir: «Me he quedado sin palabras».

VERDAD POÉTICA: más revelación que dato

No va de si lo que cuenta el poema pasó de verdad en la historia, sino de si lo que dice tiene un sentido hondo y te hace ver algo que antes no veías.
La poesía no narra “lo que pasó”, sino “lo que podría pasar” de una manera que suene creíble y universal.
Hoy lo diríamos así: un poema es “verdadero” cuando abre mundo, cuando su palabra te muestra la realidad de otra forma, aunque use imágenes inventadas o “mentiras”.
Por ejemplo, si alguien escribe “estoy tan solo que hasta el eco me ignora”, no es un hecho real, pero puede ser poéticamente verdadero para el poeta que lo escribió, porque observa una experiencia de soledad extrema.

HECHO POÉTICO: el momento: «¡Hostia, esto es poesía!»

No es el poema como objeto (el papel, los versos, la métrica), sino lo que ocurre cuando alguien lo lee o lo escribe y lo siente como poesía. Es ese instante en que un texto, un paisaje o una situación se vuelven poesía para ti, y como dice mi camarada y poeta, Felix Striker: «Pasan cosas». Si lees un poema y no te pasa nada, para ti no hubo hecho poético, aunque el poema esté bien escrito.
Se debe distinguir entre “lo poético” (esa cualidad que puede estar en muchas cosas) y el poema concreto; el hecho poético que esa cualidad se encienda en tu experiencia y te queme las entrañas.

¿Y CÓMO ENCAJAN LOS DOS JUNTOS?

La verdad poética es, el “qué” de fondo que el poema comunica, una visión o revelación; el hecho poético es el “cuándo” y el “cómo” en que esa experiencia se dispara en ti al leer, escribir o vivir algo. Un poema siempre cuenta la verdad poética de su autor, aunque mienta; pero si a ti no te explota el pecho, no hay hecho poético. Eso impedirá encontrar un momento particular en tu vida que luego encuentres reflejado en un poema que te haga decir: «¡Esto sí es lo que yo sentía!»

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Artículos

Tienes que comer

no tengo hambre
no tiene
no tenemos hambre
no tienen en esta familia
ni tendrán
no tienen el saludo del puchero
desde el umbral
tienen la huella del médico
al ignorarlo
tienen necesidad
tienen acaso urgencia

no tener
y tener otra condición
eso tiene esta familia
no tuvo alarmas el nido
no tiene alertas el niño
no tendrá recuerdos el vivo
y tiene que soñar el hambre
para despertar las ganas que no tiene
y poder así tener que comer

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Poemas

El doble rasero

porque tengo que hablar del vivir
me tengo primero que morir

porque para saber de la muerte
―‍para saber de la vida ―‍
me tengo primero que vivir
esa anáfora de vidas
que mueren al vivirlas

abrazada a esta vida
me dejo morir desentrañando
en el polvo que conmigo muere
la única certeza de estar viva

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Poemas

Contienda

Humedecen mi fisura
las fronteras de tu predio.
Aguardo alerta el asedio
cual el monje su tonsura
y el exorcismo que adjura.
Avanzadilla incendiaria,
que en la noche solitaria
busca calmar la tormenta
doblegando nuestra afrenta
con una oscura plegaria.

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Poemas

La luna y el gallo

Diríase que cuando crepita blanca la luna
comienzan a croar los lamentos.
Diríase que el romero —enloquecido—
llora entonces porque no sabe nadar.
Diríase que el pozo torna de negro luto
el dolor de la pared del norte,
esa que al recibir el alba
deja ya de temblar.

Si yo pudiese detenerla
¡ay si yo pudiese!
el gallo cantaría coplas de espuma
para que el jardín
se haga amigo del mar.

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Poemas
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