Romana sabedora del porvenir
que aguarda inerme
al sol que cae.
Haz del eco.
Envés de nona.
Haz de nervios
que en la boca que
precede a la novia
parece eterna,
que espera fraguarse
en el postrero saludo del adiós.
Millones de personas aguardan.
Solo queda esperar.
Ayer y hoy,
he visto en los tejados
un vórtice versal a la deriva,
en una obscena imagen
en penumbra,
oculto tras la luna,
cercado por lápidas de quimeras
metamorfoseadas.
Otras veces,
el rito se despoja
del estertor de vanas ceremonias,
el verbo no conjuga,
palidecen
presagios y certezas
y el surco se hace cuna de la nana
para ángeles sin guarda.
Si sucede,
si levantan la veda
de fisuras, de vértigo de sombras,
de díscolos fonemas,
me desnudo,
y cortejo al astro, ávida
de soñarme en el arrullo del verso,
como una niña en Reyes.
Me desnudo
para que luna y cuna
me permitan consagrarle mi vida,
trinchera invertebrada.
Si sucede,
será oh mi verso orado,
telúrica enmienda del humo estéril
que habitará el espejo.
No huiré
ya del rostro que aflore
cuando extraigan mi nombre de la lista.
Anticiparé el réquiem.
Cantaré.
Confiando en lo que nace
daré el poema a la sombra de azogue
como se entrega un hijo.

¿Qué te causa esa extrañeza?
Certeza.
¿Qué te ciega con inquina?
Neblina.
¿La cordura ha sido hurtada?
Errada.
La idea es ahora alada,
espanta juicios al viento,
repite el mismo pigmento:
certeza, neblina errada.

En el sonido roto
por un silencio provocado
resonaron las huellas
del polvo audaz
de varias generaciones
de mujeres.
Descendían sin olvidar sus nombres,
único rescoldo de su estigma.
Percibí el desafío
en los ojos de la niña
como promesa de narración
de un futuro vestigio.
Desde entonces
no tiemblan las bisagras
a la vuelta de llave. Decido yo
—con la llama de sus pupilas—
el presagio de fuego
con mi nombre
en la música del poema.

Mañana es casi otoño
Y ya no pensaré en la necesidad
ebria de parir títulos para alumbrar el día.
Luciré la niña que
amanece y no le escuece.
La niña que no evita el saludo
de la cabra
que se detiene en su camino.
Cierro los ojos
y se me revela
la lluvia a tragos que viviré
todas y cada una de las mañanas
que un petirrojo dé la vuelta al sol
sin quemarse.
Y se me revela
en el centro del nuevo frío
un gris con atrevimiento blanco
de palabras de caligrafía tardía
—con la rítmica cadencia
de las burbujas al viento —.
Se malogró agosto, hermano.
Media vuelta.
Mañana es casi otoño.
Ya no es tiempo para cobijarse
en las esquirlas de las vainas.
Fumar
I
Mientras tú vives ufano
en el cepo de la trampa,
—sin darte cuenta— te estampa
su muesca el destino arcano.
Ya sea invierno o verano,
con un “no, no pasa nada”,
saludas en cada entrada
y te engañas —solo un poco—
aspirando como loco,
palmando en cada calada.
II
No te dejes caer —no te tires—
en la tentación del detalle
que al arder
provoca
el dolor de la sombra roja,
que la lava del pergamino
comience a encoger,
el gargajo en el cemento
y el hedor harapiento.
No te dejes caer,
que ya te abraza del talle
la apnea madura,
que casa —demasiado bien—
con lo que no quieres ser.

Eclipse
De la sombra verdadera
todos parecen saber,
nadie quiere comprender
que su risa es lisonjera,
que ella provoca ceguera
al incauto que se fía.
Nos turna la noche y el día,
con argucia manipula,
sí, y embustera nos simula
que deja al sol de vigía.
Contienda
Humedecen mi fisura
las fronteras de tu predio.
Aguardo alerta el asedio
cual el monje su tonsura
y el exorcismo que adjura.
Avanzadilla incendiaria,
que en la noche solitaria
busca calmar la tormenta
doblegando nuestra afrenta
con una oscura plegaria.

Tienes que comer
no tengo hambre
no tiene
no tenemos hambre
no tienen en esta familia
ni tendrán
no tienen el saludo del puchero desde el umbral
tienen la huella del médico al ignorarlo
tienen necesidad
tienen acaso urgencia
no tener
y tener otra condición
eso tiene esta familia
no tuvo alarmas el nido
no tiene alertas el niño
no tendrá recuerdos el vivo
y tiene que soñar el hambre
para despertar las ganas que no tiene
y poder así tener que comer
Se utiliza una restricción o “contrainte“al estilo de OuLiPo (acrónimo de “Ouvroir de Littérature Potentielle”)
https://es.wikipedia.org/wiki/Oulipo
https://www.ehu.eus/~mtwmastm/OuLiPo_Bak2012.pdf
El roce de las mañanas
no es deshora sospechosa
para esquivar yo la fosa
y pintar trozos de ganas.
Creo personas simétricas
que engendro con esos trozos,
las cambio por alborozos
y olvido gargantas tétricas.
Mudo así y tomo otro estado,
también para todas ellas,
y ya todas nuestras huellas
olvidan su fiel pasado.
Unos lo llaman locura.
Yo no sé qué puede ser.
Es una forma de ver
que atempera mi amargura.
