¡Vencía!
Sin llenar sus ojos de sal
¡vencía!
palabras y pasos contiguos
siempre caminando
hacia un «no me sigan».
La creían desnuda, pero no.
Vestía de esperanza
hecha trizas.
—Iñaki Hernán—
me deja sin consonantes
me roba la cuerda de la fuga
me arrastra a la orilla
del trapo húmedo de las vocales
no me trata la vida
acuchilla mis pies
con reiterados sudores
y en su extraña obstinación
aleja a quien viene a lamerme la sed
no me trata
emana abismo en la medianoche
y desafina mis jornadas
no me trata y ya ni quiero
muero en la copa de cada suspiro
para dejar de pronunciarla
—Esther Ortiz—
Cuentas de mayores Leer entrada »
PoemasTardo tormentosas tardes toreándote,
traduciendo temerosa tus trampas,
tropezando torpemente trepándote,
terminando temblando tirada.
Trazo torcido tu tatuaje,
tiene triste tinta turquesa.
Tú tejes también tu traje
tapando tal timidez tensa.
Tú, tan tierno, tienes tetera, taza:
traes té tibio. Tomo tu triste trato,
tu tentativa traición templada.
Tiritando trémula trabajo.
Tenemos trágicas tipologías:
trompetas, tambores tararean tu tango,
tus tijeras traspasan torsos, tripas;
tengo tantas tiritas tapando.
Tiendo tranquila tu trapo,
tu tupido terciopelo tocando,
tautograma, tarde, temprano,
tomando tacos, tragando tequila,
todo tu tiempo termina.
—Chirene—
Tortuoso tautograma Leer entrada »
PoemasSerá que la ebriedad posada en lo tierno de tu costilla hizo mella con sus vapores de mentira amarga. Supe de ti sabiendo la vuelta; retorno de la bilis, y sin embargo, no sé nada que no sea, que nunca te conocí serena ni ebria, ni rozando mi blanca calavera, ni amamantándote de la absenta perturbada que manaba de mis ojos.
Cuántas generaciones hicieron falta para dejar de ser lo que uno fue, sin empuñar arma blanca para forzar amable los enrojecidos ojos de todo lo que siempre fuimos negando con una sinverdad el miedo a no ser; lo que nunca fuiste. Fuiste todo aquello que tragaste del aliento de los falaces.
Ya no queda, ni absenta, ni ojos, ni lo que nunca estuvo.
—Iñaki Hernán—