Sin llenar sus ojos de sal
¡vencía!
palabras y pasos contiguos
siempre caminando
hacia un «no me sigan».
La creían desnuda, pero no.
Vestía de esperanza
hecha trizas.
—Iñaki Hernán—
Sin llenar sus ojos de sal
¡vencía!
palabras y pasos contiguos
siempre caminando
hacia un «no me sigan».
La creían desnuda, pero no.
Vestía de esperanza
hecha trizas.
—Iñaki Hernán—