Contrasangre

Hay una marea que sube
Cuando baja la mía,
Hay una marea que sube
Cuando baja la mía,
la nombro, y se me escapa.
Contrasangre: lo que late
a destiempo bajo el mismo pecho,
el río que alguien me entregó
sin pedir permiso.
No es enemiga;
es el envés del pulso,
la mano izquierda de la llaga.
Cuando me abro
no sé cuál de las dos mareas respira:
si la que vino a quedarse,
o la que aprende despacio
a decir gracias en un idioma
que aún no es mío.

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