Lo que nace cuando cae la tarde

Fatiga vértigos,
piel sobre hueso, el eco
del sermón mendigo
buscando su nombre.

La palabra, el rumor
de la palabra, perdida,
a pesar de pronunciarla,

alimenta sus vísceras,

seca las uvas de cansancio,

espera su turno
con ojos elevados
soñando con peces.

Lo único que,

tal vez.

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