me deja sin consonantes
me roba la cuerda de la fuga
me arrastra a la orilla
del trapo húmedo de las vocales
no me trata la vida
acuchilla mis pies
con reiterados sudores
y en su extraña obstinación
aleja a quien viene a lamerme la sed
no me trata
emana abismo en la medianoche
y desafina mis jornadas
no me trata y ya ni quiero
muero en la copa de cada suspiro
para dejar de pronunciarla
—Esther Ortiz—
