Poemas
Ya no
el ángel de la guarda
ya no pronuncia mi nombre
quizá
sujeta los hilos
verde aquí y verde allá
—una casualidad—
desde el silencio
simulando negrura
bajo los ojos
o —por puro error—
se traga las palabras
—sin lengua ni gato—
para obligarme a hablar
se ha tenido que marchar
con la garganta llena de fonemas