Poemas
Se aleja la lid bermeja
la sangre se arrastra
seca la boca que ha empezado a anhelar
esa otra juventud en cascada de osadías
obstruye el gemido de la retina
dejando las lágrimas rehenes
de la nueva espesura
de cactus impenitentes
el cuerpo conjetura
vulnerable
su nuevo molde inaudito
ya nada reverbera
llegan los matices
rezuman pareceres
balbucean los días
que tornan la labor
del pespunte al hilván
la sangre serpentea
muta su arcano rostro
el mortero comienza
a encogerse en los miedos de lava
mientras el cuerpo conjetura
que la fórmula funciona
con cualquier dígito